La industria de la lana en España, que antaño exportaba prendas de lana a países sofisticados en cuanto al sentido de la moda, entró en un declive muy lamentable y la estocada final la dieron los gobiernos sucesivos al adoptar políticas de libre comercio.
Como consecuencia de este declive fue imposible desarrollar la industria de peinado de lana en España. Por consiguiente la lana fue comercializada mayormente como materia prima y el peso se convirtió en el factor más importante, lo cual incidió negativamente sobre la calidad de la lana.
Este declive general de la industria y el cambio en la manera de evaluar la calidad de la materia prima afectó la cabaña nacional que en su día había producido la mejor lana del mundo. Afortunadamente la raza merina como tal no sufrió ya que hoy día España produce productos de lana de la misma altísima calidad de antaño.
Los pastores dejaron de prestarle atención al brillo y la limpieza de la lana, concentrándose sobre el peso que aumentaban llevanado los rebaños por caminos de tierra e incluso se esforzaban en mantener sucios los rediles para que la lana se impregnase de tierra y polvo. En los casos más extremos la lana, una vez peinada, rendía tan sólo el 35% del peso comprado.
Sólo la lluvia de Grazalema evitó los casos de abusos más extremos, ya que los rebaños se lavaban de forma “natural” justo antes del esquileo. En Grazalema un vellón rendía ( y sigue rindiendo) el 50% de lana.
En los últimos años se ha desarrollado en muchos países vecinos el gusto por productos naturales; fibras y colores naturales y métodos artesanales de producción – la humanización del producto en definitiva. Además, está claro que hay personas que están dispuestas a pagar un poco más por productos fabricados de esta manera. Es indudable que esta tendencia ha facilitado el desarrollo moderno de Artesania Textil de Grazalema.
Aparte de los artículos tradicionales, también se producen nuevos diseños y se mezclan materiales. Hay un enorme potencial para colaborar con los artesanos de la piel (bolsos elaborados en lana y piel) donde los costes relativamente altos de los materiales artesanales son compensados por la etiqueta en el producto final.
Las fábricas más antiguas eran hidráulicas y toda la maquinaria (salvo los telares por supuesto) la accionaba una enorme noria de hierro que pesaba más de 10,000 kgs. Seguimos utilizando una noria así en nuestra fábrica y está en perfectas condiciones de uso. Con un diámetro de 10 metros, se requieren 25 litros de agua por segundo para mover la noria que, a su vez, hace funcionar toda la maquinaria utilizada en el proceso de fabricación de las mantas.
Carretera de Ronda s/n,
Grazalema,
11610, Cádiz,
España
Tel:
+34 956 13 20 08
Fax:
+34 956 13 20 08
Correo electrónico:
info@mantasdegrazalema.es