BORDAMOS SU MANTA GRATIS
La lana merina trashumante representa una forma de entender el territorio en la que producción, naturaleza y tradición avanzan juntas. Detrás de cada fibra hay rebaños que recorren las antiguas Cañadas Reales, aprovechando los pastos de cada estación y manteniendo una práctica ganadera que ha modelado el paisaje de la Península Ibérica durante siglos.
Ganaderías como Pastoreo del Norte, Canto Vilches, La Huertona o Hermanos Cardo, junto a otras explotaciones trashumantes de las cañadas Leonesa y Conquense que forman parte del proyecto Wooldreamers, mantienen vivo un modelo de ganadería extensiva basado en el movimiento estacional de los rebaños. Esta forma de pastoreo favorece la biodiversidad, contribuye al mantenimiento de las vías pecuarias, reduce la acumulación de biomasa y ayuda a conservar ecosistemas de alto valor ecológico, al tiempo que garantiza un elevado bienestar animal.
Las mantas de esta colección nacen precisamente de esa colaboración. La lana merina trashumante se obtiene de estas ganaderías, se hila en Mota del Cuervo (Castilla-La Mancha), una localidad con una reconocida tradición lanera, y posteriormente llega a nuestra fábrica de Grazalema (Cádiz). Aquí urdimos, tejemos y acabamos cada manta combinando telares industriales de última generación con el conocimiento artesanal que ha caracterizado a Mantas de Grazalema durante generaciones.
El resultado es una manta con una trazabilidad clara y verificable: desde los rebaños trashumantes que recorren las cañadas reales conquense y leonesa hasta el tejido final realizado en Grazalema. Una pieza confeccionada íntegramente en España que reúne la calidad de la lana merina, el saber hacer textil y el compromiso con una producción responsable.
En Mantas de Grazalema compartimos esa visión. Creemos que una manta de lana no es solo un producto para abrigar, sino el resultado de un oficio, de un paisaje y de un modo de vida que merece perdurar. Apostar por la lana merina significa favorecer un recurso renovable, biodegradable y de proximidad, pero también contribuir a que la ganadería extensiva siga siendo una actividad viable en muchas zonas rurales.
Quizá sea una forma romántica de entender la lana. Y probablemente lo sea. Nos gusta pensar que cada manta de esta colección conserva algo más que las propiedades de una fibra excepcional: guarda el ritmo de los caminos, el cambio de las estaciones y el trabajo silencioso de quienes siguen recorriendo las cañadas con sus rebaños. Porque apoyar este modelo ganadero no es solo preservar una tradición; es apostar por un futuro en el que el campo, la artesanía y la naturaleza continúen formando parte de la misma historia.
La Mesta
La historia de estas mantas también hunde sus raíces en la trashumancia histórica española. En 1273, Alfonso X el Sabio creó el Honrado Concejo de la Mesta para proteger y organizar a los propietarios de los rebaños trashumantes del Reino de Castilla. Gracias a esta institución se consolidó la red de Cañadas Reales, los grandes caminos ganaderos que permitían el desplazamiento estacional de millones de ovejas merinas entre los pastos de verano y de invierno.
La lana merina se convirtió así en uno de los principales motores económicos de Castilla y en una de las fibras más apreciadas de Europa. Aún hoy, muchas de aquellas vías pecuarias siguen formando parte del patrimonio histórico y natural de España, y continúan siendo recorridas por ganaderías trashumantes que mantienen vivo un legado de más de siete siglos.
Las mantas de esta colección son, en cierto modo, una continuación de esa historia: lana procedente de rebaños que siguen practicando la trashumancia, transformada íntegramente en España y tejida en Grazalema para dar forma a un producto que une tradición, territorio y artesanía textil.